Melvyn B. Krauss

Catedrático emérito de Economía en la Universidad de Nueva York

Joe Biden está ya embarcado en su primer viaje a Europa como presidente de Estados Unidos. Después de la cumbre del G-7 en Reino Unido, asistirá a una cumbre de la OTAN en Bélgica y luego a una reunión bilateral con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Ginebra. Pero si bien Europa será el escenario, el foco en definitiva estará puesto en China, porque la prioridad estratégica de Biden es armar una respuesta occidental unida frente al comportamiento de la gran potencia asiática.

Por extraño que parezca, las vacunas hoy son la clave para revivir los vínculos transatlánticos. La Administración que hizo bandera del "EEUU primero" del expresidente Trump había dejado las relaciones entre Washington y sus aliados europeos extremadamente desgastadas. De modo que, en su discurso ante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero, el presidente Joe Biden pensó que lo mejor era reafirmar el respaldo de EEUU del Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte: un ataque a uno de los miembros de la OTAN sería considerado un ataque a todos.

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